''Salta y deja que te crezcan alas en el camino hacia abajo''
Ray Bradbury.
Cuando vives ese momento en el que sientes que todo está pintado
en un tono gris que parece eterno, que todo se complica cuando parecía que iba
a ir bien, que nada sale como planeas, que te ahogas en un charco, que las
comparaciones se convierten en tus peores enemigas, que quien esperabas que
nunca te abandonara se ha ido, que las ilusiones se desvanecen sin previo
aviso, que sientes con más fuerza que nunca que tu sitio no es en el que estás
y que aun te queda tiempo para abandonarlo… Y provocado por todo esto, el mal
humor, el agobio y la ansiedad poco a poco se apoderan de ti y controla desde
tus palabras hasta tus propios actos… Y es en ese momento en el que debes
decir: “¡Ojo cuidao’! Esto está yendo demasiado lejos”. Debes pararte y
analizar absolutamente todo… Contemplar las soluciones que puedes hacer a corto
plazo y… SALTAR, sí, saltar al vacío sin
miedo a estrellarse y si no sale como pensabas, volver al primer paso.
Alguien me dijo una vez: “Paula, querer es poder y quien no arriesga, no gana”.
Y aunque solo sea una vez en la vida, haré más caso a las palabras de otro que
a mi intuición pesimista.
Yo voy a saltar, sin miedo a estrellarme, permitiéndome
sentir aquello que últimamente no había hecho y dejando que las alas salgan en
el momento necesario del salto.
A veces un buen libro, conversación, película o incluso una
mirada, puede ser el detonante para dar ese salto.
Así que… ¡ADELANTE!
“Y qué satisfacción darte tu propia aprobación, sentirse, hallarse,
poder reinventarse, saltar al vacío sin miedo a estrellarse…” (El Sueño
de Morfeo).

