“Desnudó su corazón
lleno de miedos… Hizo un trato con el sol… No sé lo que esta vida me traerá tan
solo estoy segura de que tiempo es todo lo que tengo” (‘El coleccionista de
atardeceres, El Sueño de Morfeo).
Siempre he creído que la máxima meta de esta vida es la
felicidad… Aunque quizá el término correcto no sea “meta”, sino logro. Y para
ello debes dedicarte a lo que te gusta; vivir en un sitio que te haga sentir
bien, en el que sientas que es tu lugar;
tener contigo –aunque sea a kilómetros de distancia- a las personas que te importan;
regalarte cada día unos minutos para ti mismo, disfrutar de tu soledad, aquella
que te hace reencontrarte contigo mismo, la que te recuerda quién eres y quién
quieres llegar a ser; disfrutar de cada detalle de la vida: un libro, un
graffiti curioso en la pared, una tarde con esas personas a las que quieres,
una película, un abrazo… En resumen: VIVIR y hacerlo de tal manera que
alcancemos la FELICIDAD.
Por todo ello, creo que lo principal son los dos primeros
puntos: dedicarte a lo que te gusta, estarás toda la vida trabajando en ello y si no te gusta te amargarás,
y vivir en TU lugar. En cuanto al primer punto: atravesamos una difícil
situación y es complicado, pero no imposible. Debemos luchar por ello y como
alguien me dijo muchas veces: “querer es poder”. En cuanto a lo segundo,
considero que es imprescindible. Siempre habrá un lugar en el que te sientas
especial, como en casa, en el que sientas que allí reside parte de tu felicidad.
Hace tiempo que dejé de sentir que mi sitio era Salamanca por motivos
personales, pero tengo claro dónde está mi lugar. Tengo paciencia, así que
disfrutaré de Salamanca el tiempo que me quede en esta ciudad y después lo haré
de “mi lugar”. Es muy importante la paciencia porque sin ella poco se puede
conseguir.
Recomiendo que piensen cuál es su lugar… Pero no se dejen
llevar por el recuerdo de unas buenas vacaciones, recapitulen lo que sienten en
cada lugar y piensen cuál es el más especial. Para pensar todo esto… Les
recomiendo que disfruten de su propia soledad, ahí encontrarán todas las
respuestas. Debemos emplear más tiempo en cuidarnos por dentro y dedicar menos a
mirarnos al espejo.
¡BUSQUEMOS NUESTRA
FELICIDAD!

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