martes, 21 de mayo de 2013

El día que...


El día que aprendamos a resolver nuestros conflictos internos antes que los que tenemos con los demás, viviremos más relajados con los demás y con nosotros mismos.

El día que entendamos que antes de criticar la acción del que tengo enfrente, debo saber cómo actúo yo, viviremos entenderemos por qué ha actuado así.

El día que comprendamos que a veces un esfuerzo puntual no conlleva siempre la recompensa, sino que la constancia juega un papel más importante, alcanzaremos nuestras metas verdaderamente.

El día que antes de hablar, pensemos lo que vamos a decir, entenderemos qué es lo que pensamos de verdad.

El día que comprendamos que nos juzgarán con la misma severidad que lo hacemos nosotros, aprenderemos a no cuestionar a los demás.

El día que nos demos cuenta de que es muy fácil hablar desde la distancia sobre algo, pero no tanto hacerlo; comprenderemos el valor y la valentía que ha tenido esa o esas personas de hacerlo.

El día que entendamos que no somos dueños del destino, de las actuaciones ni de las opiniones de los demás, seremos más libres nosotros y lo serán los demás.

El día que apoyemos al que falla, en vez de ‘machacarlo’, creceremos interiormente y entonces mereceremos realmente llamarnos ‘personas’.

El día que conozcamos la diferencia entre libertad y libertinaje, seremos realmente libres.

El día que aprendamos a escuchar a los que tenemos alrededor, mereceremos que se nos escuche a nosotros, antes no.

El día que entendamos que la palabra ‘fracaso’ existe cuando no lo intentas y observemos la valentía que poseen algunos por resurgir tras ello, empezaremos a comprender qué es la vida.

Y recuerden, las mejores lecciones de vida nos las dan los retos no superados. A veces es mejor caer para levantarse con más fuerza.

“Por la vida vas seguro y decidido, pero menos mal que acabarás perdido… Perderse no es ningún error, a veces es mejor. Te vuelves a buscar, te empiezas a reencontrar…”. (BSO Cars).

miércoles, 15 de mayo de 2013

PACIENCIA, CONFIANZA, GRATITUD...


¿Cuántas veces hemos sentido una decepción tan indescriptible que solo podemos llorar y llorar…? La mayoría de las veces, al menos en mi caso, suele ser conmigo misma… Quizá por no haberme esforzado tanto como debería, quizá por ser tan descuidada y dejarlo todo para el último día, quizá por haber confiado en que nada se torcería, quizá por miedo… Y todo eso pasa factura, la cual se traduce en decepción y ésta en lágrimas.

El domingo pasado viví una gran decepción, no con los dos máximos culpables, ni con el ‘protagonista’, sino conmigo misma. El pasado puente de diciembre podía haber impedido que eso sucediera y por miedo, no lo hice.

Es en este momento me viene a la cabeza esta frase: “quien no arriesga, no gana”. No arriesgué y perdí. Y cuando creía haber perdido la última oportunidad, alguien me dijo: “Paula, hay muchas maneras… Espera a ver dónde se va y podremos ir. Confía. Nunca te hemos fallado”. Y en ese momento sentía más ganas de llorar… Porque sabía que esa frase estaba cargada de razón, de ilusión y de una promesa REAL. Esa persona que la pronunció nunca me ha fallado, siempre que me ha prometido algo, lo ha cumplido… Siempre. Y esa persona es mi padre.

Por este motivo, sé que no fue la última oportunidad… Que habrá más y que él me lo ha prometido y él siempre cumple. Por eso ahora estoy tranquila… Quizá si le escuchara un poco más en mis momentos de impulsos (ya sean malos o buenos), me iría mejor… Seguro.

GRACIAS, PAPÁ.

Y a ti… Gracias por todo lo que has dado desde el primer momento; Gracias por convertirte en una figura importante para mí desde los siete años; Gracias por ‘enseñarme’ que hay que ir poco a poco, hacerse a uno mismo sin contar con privilegio,  porque solo los que lo consiguen por sí solos son los que realmente valen; Gracias por haber dado tanto habiendo recibido tan poco; Gracias por convertirte en el mejor portero de la historia del Barça; Gracias por ‘enseñarme’ que los segundos planos a veces son mejores que los primeros, porque cuando ya no estés ahí, admirarán más todo lo que hiciste; Gracias por no fallarme cuando deposité toda la confianza en ti y en lo que hacías; Gracias por hacerme sentir que la palabra ‘ídolo’ existe y hacerme entender que no todos tienen la capacidad de comprenderla y apreciarla; Gracias por TODO.

NOS VEMOS PRONTO, como aquel día en el Calderón 2008, como en el José Zorrilla en 2009, como en Anoeta en 2010, como en el Camp Nou en 2010 y 2011, como en el Helmántico en 2011, como en el Calderón el otro día…

GRACIAS, VALDÉS.

Sempre amb tu… Ara més que mai.


sábado, 11 de mayo de 2013

Por si...



El otro día se jugó el penúltimo partido de la temporada en el Helmántico… Quizá el penúltimo de la historia de la UNIÓN DEPORTIVA SALAMANCA.

Pensé que a lo mejor sería mi última visita al Helmántico porque a lo mejor no puedo acudir en la última cita frente al Tenerife… Y por eso hice estas fotos.

La situación es poco esperanzadora y yo, que soy poco optimista, cada día tengo más claro que la UDS va a desaparecer… Ojalá me equivoque.

Eso sí, jamás se me olvidará el partido frente al Atleti B, porque por primera vez me sentí orgullosa de mi fondo –fondo norte-.

“En el campo salmantino, con la encina y el balón, un equipo juega al fútbol con deseos e ilusión…”.
¡HALA UNIÓN!

#NoRefundaciónUDS


sábado, 4 de mayo de 2013

A 4 DE MAYO, QUE NO 5, TE QUIERO MAMÁ.

Tú y tus mariposas.


No creo en los días dedicados a algo en particular… Véase San Valentín, el día del padre, el día de la madre… El amor es algo infinito e incondicional, pero sobre todo, algo que hay que demostrar los 365 días del año. De poco o de nada sirve, hacerle un regalo a tu pareja, tratarle con la amabilidad al 100% y el día 15 tirarle el secador a la cabeza. Seguimos cayendo en los engaños de los grandes comercios…

El “día de la madre” está cerca. Pero para mí no tiene importancia… Tiene mucha más el pasado lunes, que volví a ver en sus ojos un brillo especial y una sonrisa infinita, pero a la vez la inseguridad de querer hacerlo bien y no saber si se está consiguiendo ya que llevaba más casi dos años sin trabajar. El pasado lunes mi madre volvió a formar parte de la población activa de este país… Y créanme, su ilusión, su mirada feliz y su sonrisa… No tiene precio. Por esto, el pasado lunes fue para mí el verdadero día de la madre.

Una madre es la persona más importante en la vida de cualquier ser humano, la única que nunca te falla, la que más tacto tiene, la que mejor te conoce, la que con solo una mirada sabe darte fuerzas para continuar, pero también hacerte ver que tu actuación no está siendo correcta; la que consigue que tu mundo se llene de luz y de color cuando ella sonríe; la primera que confía en ti a la hora de conseguir tus objetivos; la que siempre está pendiente de que no te falte nada; la que daría la vida por ti; la que está a pie de cañón contigo aunque tú no siempre contestes como debes; la que recibe menos cariño del que deberíamos darle, pero nunca nos abandona; la primera en abrazarte en los malos y buenos momentos; la que más se alegra cuando tus ojos reflejan la ilusión de conseguir aquello que quieres; la que te hace reaccionar a tiempo; la que ve la vida con la objetividad y subjetividad que requiere; la que más te protege; la que más te quiere… En definitiva, nuestras madres son el tesoro más grande que podemos poseer… Pero lo son los 365 días del año, no solo el primer domingo de mayo.

Te quiero, mamá. Gracias por todo lo que me has enseñado y dado… Gracias por aguantarme cuando nadie lo hace… Gracias por esos ‘mimitos’ tan necesarios… Gracias por aquel abrazo cuando Valdés se consagró como portero ideal del Barça en aquella final de París… Gracias por hacerme entender que por muy dura que sea la vida y por mucho que cueste, debemos levantarnos cada día y seguir luchando… Gracias por contarme todas las  historias que yo no recuerdo y que tienen mucho que ver en mi personalidad… Gracias por TODO. Eres lo mejor de mi vida.