miércoles, 15 de mayo de 2013

PACIENCIA, CONFIANZA, GRATITUD...


¿Cuántas veces hemos sentido una decepción tan indescriptible que solo podemos llorar y llorar…? La mayoría de las veces, al menos en mi caso, suele ser conmigo misma… Quizá por no haberme esforzado tanto como debería, quizá por ser tan descuidada y dejarlo todo para el último día, quizá por haber confiado en que nada se torcería, quizá por miedo… Y todo eso pasa factura, la cual se traduce en decepción y ésta en lágrimas.

El domingo pasado viví una gran decepción, no con los dos máximos culpables, ni con el ‘protagonista’, sino conmigo misma. El pasado puente de diciembre podía haber impedido que eso sucediera y por miedo, no lo hice.

Es en este momento me viene a la cabeza esta frase: “quien no arriesga, no gana”. No arriesgué y perdí. Y cuando creía haber perdido la última oportunidad, alguien me dijo: “Paula, hay muchas maneras… Espera a ver dónde se va y podremos ir. Confía. Nunca te hemos fallado”. Y en ese momento sentía más ganas de llorar… Porque sabía que esa frase estaba cargada de razón, de ilusión y de una promesa REAL. Esa persona que la pronunció nunca me ha fallado, siempre que me ha prometido algo, lo ha cumplido… Siempre. Y esa persona es mi padre.

Por este motivo, sé que no fue la última oportunidad… Que habrá más y que él me lo ha prometido y él siempre cumple. Por eso ahora estoy tranquila… Quizá si le escuchara un poco más en mis momentos de impulsos (ya sean malos o buenos), me iría mejor… Seguro.

GRACIAS, PAPÁ.

Y a ti… Gracias por todo lo que has dado desde el primer momento; Gracias por convertirte en una figura importante para mí desde los siete años; Gracias por ‘enseñarme’ que hay que ir poco a poco, hacerse a uno mismo sin contar con privilegio,  porque solo los que lo consiguen por sí solos son los que realmente valen; Gracias por haber dado tanto habiendo recibido tan poco; Gracias por convertirte en el mejor portero de la historia del Barça; Gracias por ‘enseñarme’ que los segundos planos a veces son mejores que los primeros, porque cuando ya no estés ahí, admirarán más todo lo que hiciste; Gracias por no fallarme cuando deposité toda la confianza en ti y en lo que hacías; Gracias por hacerme sentir que la palabra ‘ídolo’ existe y hacerme entender que no todos tienen la capacidad de comprenderla y apreciarla; Gracias por TODO.

NOS VEMOS PRONTO, como aquel día en el Calderón 2008, como en el José Zorrilla en 2009, como en Anoeta en 2010, como en el Camp Nou en 2010 y 2011, como en el Helmántico en 2011, como en el Calderón el otro día…

GRACIAS, VALDÉS.

Sempre amb tu… Ara més que mai.


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