¿Cuántas veces hemos sentido una decepción tan
indescriptible que solo podemos llorar y llorar…? La mayoría de las veces, al
menos en mi caso, suele ser conmigo misma… Quizá por no haberme esforzado tanto
como debería, quizá por ser tan descuidada y dejarlo todo para el último día,
quizá por haber confiado en que nada se torcería, quizá por miedo… Y todo eso
pasa factura, la cual se traduce en decepción y ésta en lágrimas.
El domingo pasado viví una gran decepción, no con los dos
máximos culpables, ni con el ‘protagonista’, sino conmigo misma. El pasado
puente de diciembre podía haber impedido que eso sucediera y por miedo, no lo
hice.
Es en este momento me viene a la cabeza esta frase: “quien
no arriesga, no gana”. No arriesgué y perdí. Y cuando creía haber perdido la
última oportunidad, alguien me dijo: “Paula, hay muchas maneras… Espera a ver
dónde se va y podremos ir. Confía. Nunca te hemos fallado”. Y en ese momento
sentía más ganas de llorar… Porque sabía que esa frase estaba cargada de razón,
de ilusión y de una promesa REAL. Esa persona que la pronunció nunca me ha
fallado, siempre que me ha prometido algo, lo ha cumplido… Siempre. Y esa
persona es mi padre.
Por este motivo, sé que no fue la última oportunidad… Que
habrá más y que él me lo ha prometido y él siempre cumple. Por eso ahora estoy
tranquila… Quizá si le escuchara un poco más en mis momentos de impulsos (ya
sean malos o buenos), me iría mejor… Seguro.
GRACIAS, PAPÁ.
Y a ti… Gracias por
todo lo que has dado desde el primer momento; Gracias por convertirte en una
figura importante para mí desde los siete años; Gracias por ‘enseñarme’ que hay
que ir poco a poco, hacerse a uno mismo sin contar con privilegio, porque solo los que lo consiguen por sí solos
son los que realmente valen; Gracias por haber dado tanto habiendo recibido tan
poco; Gracias por convertirte en el mejor portero de la historia del Barça;
Gracias por ‘enseñarme’ que los segundos planos a veces son mejores que los
primeros, porque cuando ya no estés ahí, admirarán más todo lo que hiciste;
Gracias por no fallarme cuando deposité toda la confianza en ti y en lo que
hacías; Gracias por hacerme sentir que la palabra ‘ídolo’ existe y hacerme
entender que no todos tienen la capacidad de comprenderla y apreciarla; Gracias
por TODO.
NOS VEMOS PRONTO, como
aquel día en el Calderón 2008, como en el José Zorrilla en 2009, como en Anoeta
en 2010, como en el Camp Nou en 2010 y 2011, como en el Helmántico en 2011,
como en el Calderón el otro día…
GRACIAS, VALDÉS.
Sempre amb tu… Ara més
que mai.

No hay comentarios:
Publicar un comentario