sábado, 4 de mayo de 2013

A 4 DE MAYO, QUE NO 5, TE QUIERO MAMÁ.

Tú y tus mariposas.


No creo en los días dedicados a algo en particular… Véase San Valentín, el día del padre, el día de la madre… El amor es algo infinito e incondicional, pero sobre todo, algo que hay que demostrar los 365 días del año. De poco o de nada sirve, hacerle un regalo a tu pareja, tratarle con la amabilidad al 100% y el día 15 tirarle el secador a la cabeza. Seguimos cayendo en los engaños de los grandes comercios…

El “día de la madre” está cerca. Pero para mí no tiene importancia… Tiene mucha más el pasado lunes, que volví a ver en sus ojos un brillo especial y una sonrisa infinita, pero a la vez la inseguridad de querer hacerlo bien y no saber si se está consiguiendo ya que llevaba más casi dos años sin trabajar. El pasado lunes mi madre volvió a formar parte de la población activa de este país… Y créanme, su ilusión, su mirada feliz y su sonrisa… No tiene precio. Por esto, el pasado lunes fue para mí el verdadero día de la madre.

Una madre es la persona más importante en la vida de cualquier ser humano, la única que nunca te falla, la que más tacto tiene, la que mejor te conoce, la que con solo una mirada sabe darte fuerzas para continuar, pero también hacerte ver que tu actuación no está siendo correcta; la que consigue que tu mundo se llene de luz y de color cuando ella sonríe; la primera que confía en ti a la hora de conseguir tus objetivos; la que siempre está pendiente de que no te falte nada; la que daría la vida por ti; la que está a pie de cañón contigo aunque tú no siempre contestes como debes; la que recibe menos cariño del que deberíamos darle, pero nunca nos abandona; la primera en abrazarte en los malos y buenos momentos; la que más se alegra cuando tus ojos reflejan la ilusión de conseguir aquello que quieres; la que te hace reaccionar a tiempo; la que ve la vida con la objetividad y subjetividad que requiere; la que más te protege; la que más te quiere… En definitiva, nuestras madres son el tesoro más grande que podemos poseer… Pero lo son los 365 días del año, no solo el primer domingo de mayo.

Te quiero, mamá. Gracias por todo lo que me has enseñado y dado… Gracias por aguantarme cuando nadie lo hace… Gracias por esos ‘mimitos’ tan necesarios… Gracias por aquel abrazo cuando Valdés se consagró como portero ideal del Barça en aquella final de París… Gracias por hacerme entender que por muy dura que sea la vida y por mucho que cueste, debemos levantarnos cada día y seguir luchando… Gracias por contarme todas las  historias que yo no recuerdo y que tienen mucho que ver en mi personalidad… Gracias por TODO. Eres lo mejor de mi vida.

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