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| Tú y tus mariposas. |
No creo en los días dedicados a algo en particular… Véase
San Valentín, el día del padre, el día de la madre… El amor es algo infinito e
incondicional, pero sobre todo, algo que hay que demostrar los 365 días del
año. De poco o de nada sirve, hacerle un regalo a tu pareja, tratarle con la
amabilidad al 100% y el día 15 tirarle el secador a la cabeza. Seguimos cayendo
en los engaños de los grandes comercios…
El “día de la madre” está cerca. Pero para mí no tiene
importancia… Tiene mucha más el pasado lunes, que volví a ver en sus ojos un
brillo especial y una sonrisa infinita, pero a la vez la inseguridad de querer
hacerlo bien y no saber si se está consiguiendo ya que llevaba más casi dos años
sin trabajar. El pasado lunes mi madre volvió a formar parte de la población
activa de este país… Y créanme, su ilusión, su mirada feliz y su sonrisa… No
tiene precio. Por esto, el pasado lunes fue para mí el verdadero día de la
madre.
Una madre es la persona más importante en la vida de
cualquier ser humano, la única que nunca te falla, la que más tacto tiene, la
que mejor te conoce, la que con solo una mirada sabe darte fuerzas para
continuar, pero también hacerte ver que tu actuación no está siendo correcta;
la que consigue que tu mundo se llene de luz y de color cuando ella sonríe; la
primera que confía en ti a la hora de conseguir tus objetivos; la que siempre
está pendiente de que no te falte nada; la que daría la vida por ti; la que
está a pie de cañón contigo aunque tú no siempre contestes como debes; la que
recibe menos cariño del que deberíamos darle, pero nunca nos abandona; la
primera en abrazarte en los malos y buenos momentos; la que más se alegra
cuando tus ojos reflejan la ilusión de conseguir aquello que quieres; la que te
hace reaccionar a tiempo; la que ve la vida con la objetividad y subjetividad
que requiere; la que más te protege; la que más te quiere… En definitiva,
nuestras madres son el tesoro más grande que podemos poseer… Pero lo son los
365 días del año, no solo el primer domingo de mayo.
Te quiero, mamá. Gracias por todo lo que me has enseñado y
dado… Gracias por aguantarme cuando nadie lo hace… Gracias por esos ‘mimitos’
tan necesarios… Gracias por aquel abrazo cuando Valdés se consagró como portero
ideal del Barça en aquella final de París… Gracias por hacerme entender que por
muy dura que sea la vida y por mucho que cueste, debemos levantarnos cada día y
seguir luchando… Gracias por contarme todas las
historias que yo no recuerdo y que tienen mucho que ver en mi
personalidad… Gracias por TODO. Eres lo mejor de mi vida.

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