"No puedes tener
un mañana mejor si estas pensando en el día de ayer todo el tiempo."
(Pearl Harbor).
Y quizá ese sea el
problema… Que el pasado no deja de irrumpir sin siquiera avisar de que lo hará
en mi cabeza… Y me preocupa. Me preocupa porque creía haber pasado ya esto, que
todo había acabado y que un nuevo libro estaba por escribir… Y eso parecía,
pero las apariencias engañan.
¿No se han sentido a veces masoquistas por ver algo que te
va a doler pero que si no lo ves, no duermes? A mí me pasa a menudo… Quizá ese
sea uno de los términos que constituye el problema… Quizá todo cambiaría si
pusiera un poco más de mi parte. Y yo lo intento, eh, lo intento, pero no lo
consigo.
A veces confundimos ilusión con amor… Y eso no está bien porque
dentro de nosotros sabemos a ciencia cierta que con cada persona sentirás
diferentes cosas, nunca lo mismo, porque cada persona es única y siempre deja su
huella dentro de ti.
Cuando nos ilusionamos con alguien tras haberte decepcionado
puedes hacerlo de dos formas: una, cuidadosamente por miedo a volver a sufrir;
otra, te aceleras y luego te arrepientes.
Siempre habrá una persona que por mucho que quieras olvidar,
nunca lo harás. Y esto no quiere decir que nunca puedas volver a sentir algo
parecido o incluso mejor, pero nunca olvidarás a esa persona. Y sabrás que lo
que sientes por otra persona es real cuando dejes de comparar y el recuerdo del
pasado solo esté en tu corazón y no en tu cabeza y en tu corazón al mismo
tiempo.
Sí es cierto que “el
corazón tiene razones que la razón no entiende”, pero debemos aprender a
vivir con ellas y continuar… Porque si no lo hacemos no pasaremos página jamás,
nos perderemos libros que seguramente sean mejores e historias que contar…
No está mal guardar recuerdos de alguien que fue especial
para ti, simplemente debes aprender a almacenarlos y continuar. Aprender a ser
fuerte y no quedarte atrapada. Entender que el pasado ya ocurrió y que el
presente es ahora. Arriesgar si quieres ganar. Recordar solo para sonreír y no para
llorar. Disfrutar de cada instante. Comprender que el tiempo y las personas
pasan, pero siempre permanecerán en nuestro corazón. Escribir nuevos libros y
guardar los ya leídos. Usar más bolígrafo y menos lápiz, es mejor arrepentirte
de haber hecho algo que de no hacerlo. Aprender a bailar bajo la lluvia y no
verla como un enemigo, sino como alguien que te ayuda a disfrutar de esa locura
tan necesaria de vez en cuando. Dar sin esperar recibir. Amar
incondicionalmente. Utilizar las palabras adecuadas en cada momento. Sentir sin
miedo. Comprender que es necesario hallarse y reinventarse. Y, finalmente
grabar dos frases en nuestra cabeza: 1) Querer es poder. 2) Mañana saldrá el
sol.
Vivan. Rían. Amen.
“Somos gente, gente, mucha
gente… Que sonríe y por fuera y por dentro, que se fue y que hoy echas de menos…”.
(Mucha gente, BSO Cars 2, El Sueño de Morfeo).