martes, 25 de junio de 2013

Vive el ahora...

"No puedes tener un mañana mejor si estas pensando en el día de ayer todo el tiempo." (Pearl Harbor).

 Y quizá ese sea el problema… Que el pasado no deja de irrumpir sin siquiera avisar de que lo hará en mi cabeza… Y me preocupa. Me preocupa porque creía haber pasado ya esto, que todo había acabado y que un nuevo libro estaba por escribir… Y eso parecía, pero las apariencias engañan.

¿No se han sentido a veces masoquistas por ver algo que te va a doler pero que si no lo ves, no duermes? A mí me pasa a menudo… Quizá ese sea uno de los términos que constituye el problema… Quizá todo cambiaría si pusiera un poco más de mi parte. Y yo lo intento, eh, lo intento, pero no lo consigo.

A veces confundimos ilusión con amor… Y eso no está bien porque dentro de nosotros sabemos a ciencia cierta que con cada persona sentirás diferentes cosas, nunca lo mismo, porque cada persona es única y siempre deja su huella dentro de ti.

Cuando nos ilusionamos con alguien tras haberte decepcionado puedes hacerlo de dos formas: una, cuidadosamente por miedo a volver a sufrir; otra, te aceleras y luego te arrepientes.

Siempre habrá una persona que por mucho que quieras olvidar, nunca lo harás. Y esto no quiere decir que nunca puedas volver a sentir algo parecido o incluso mejor, pero nunca olvidarás a esa persona. Y sabrás que lo que sientes por otra persona es real cuando dejes de comparar y el recuerdo del pasado solo esté en tu corazón y no en tu cabeza y en tu corazón al mismo tiempo.

Sí es cierto que “el corazón tiene razones que la razón no entiende”, pero debemos aprender a vivir con ellas y continuar… Porque si no lo hacemos no pasaremos página jamás, nos perderemos libros que seguramente sean mejores e historias que contar…

No está mal guardar recuerdos de alguien que fue especial para ti, simplemente debes aprender a almacenarlos y continuar. Aprender a ser fuerte y no quedarte atrapada. Entender que el pasado ya ocurrió y que el presente es ahora. Arriesgar si quieres ganar. Recordar solo para sonreír y no para llorar. Disfrutar de cada instante. Comprender que el tiempo y las personas pasan, pero siempre permanecerán en nuestro corazón. Escribir nuevos libros y guardar los ya leídos. Usar más bolígrafo y menos lápiz, es mejor arrepentirte de haber hecho algo que de no hacerlo. Aprender a bailar bajo la lluvia y no verla como un enemigo, sino como alguien que te ayuda a disfrutar de esa locura tan necesaria de vez en cuando. Dar sin esperar recibir. Amar incondicionalmente. Utilizar las palabras adecuadas en cada momento. Sentir sin miedo. Comprender que es necesario hallarse y reinventarse. Y, finalmente grabar dos frases en nuestra cabeza: 1) Querer es poder. 2) Mañana saldrá el sol.

Vivan. Rían. Amen.


“Somos gente, gente, mucha gente… Que sonríe y por fuera y por dentro, que se fue y que hoy echas de menos…”. (Mucha gente, BSO Cars 2, El Sueño de Morfeo).

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