martes, 30 de abril de 2013

Ànims, Pete!


La vida golpea duro una y otra vez, pero debemos saber recuperarnos, coger fuerzas y levantarnos. Esto no resulta sencillo, lo más fácil es abandonar en la primera caída y atribuir los malos momentos a nuestra pésima suerte. La valentía es uno de los valores más grandes que podemos tener y más aun cuando se trata de salud…

La salud está por encima de todo, pese a que algunos se la jueguen una y otra vez por otros aspectos que también son importantes, pero no lo son tanto. Abusaríamos de la demagogia y del populismo si decimos que el dinero no es importante, porque lo es, lo que sí es cierto es que no da la felicidad. Hay gente con mucho dinero, que no sonríe nunca y también están aquellas personas que con poco, son felices.      

Hay quien antepone el dinero a la salud… Y este el error más grave que se puede cometer y el “porqué” es simple: sin salud no podrás disfrutar el dinero. Por esto, debemos ser conscientes de dónde están los límites y no jugar con la salud, que es el bien más preciado.

Hoy, al llegar a casa, me he encontrado con la noticia de que Pete Mickeal, el jugador de baloncesto del Barça Regal, dejará el baloncesto de forma indefinida para recuperarse del  tromboembolismo pulmonar que se le reprodujo hace un mes. Ya había sufrido esto en el año 2011. Otro golpe duro para el Barça: Abidal, Tito y de nuevo, Pete.

"Solo tengo palabras de agradecimiento. Cuando eres jugador de baloncesto, solo piensas en hacer veinte puntos, tantos rebotes, los años de contrato y el salario. Pero cuando miras atrás, ves las cosas diferentes. No hay ningún otro club en el mundo como el Barça, ni en la NBA ni en Europa". Sobre esto es de lo que les hablaba antes, muchas veces llega un momento en el que el afán por el éxito, por el dinero y por la ‘fama’ supera los límites que la propia vida tiene. Afortunadamente, Pete Mickeal tiene claro qué es lo verdaderamente importante.

Sus palabras demuestran, una vez más, el motivo por el que el Camp Nou luce orgulloso: “Més que un club”… Son muchas las veces que se ha demostrado y son muchos los que lo han podido comprobar y afirmar.

"Mientras siga manteniendo estas ganas de jugar y ganar, no lo dejaré. Les he dicho a Sandro (Rosell), Joan (Creus) y Xavi (Pascual) que si alguna vez puedo seguir jugando al baloncesto, será solo en este club". Estas palabras hacen aun más grande a Pete, el cual es y será siempre, mi ‘ojito derecho’ del Barça, a quien han echado mucho de menos desde que se vio obligado a dejar la práctica deportiva.

Ánimo Pete, pudiste una vez y lo harás una más. Con ayuda de familia, amigos, compañeros y afición anotarás la canasta más decisiva de tu vida.
No olvides que el mundo del baloncesto te espera y que, seguro, volverás.

“Dame un grito que llevar tan lejos como pueda hacerlo, las palabras que al sonar despierten la esperanza y que su eco nunca deje de vibrar…” (El Sueño de Morfeo).

viernes, 26 de abril de 2013

Seamos águilas amables:


Hoy ha llegado este texto a mis manos debido a que mi madre, que está en paro, ha tenido que acudir a una charla de orientación organizada por el INEM. Creo que es perfecto para compartirlo y que nos demos cuenta de que no hay nada más cierto que: “recibes lo que das”. Es un texto largo, pero merece la pena leerlo. Disfrútenlo, pero, sobre todo, reflexiónenlo.

“Rodrigo estaba haciendo fila para poder ir al aeropuerto. Cuando un taxista se acercó, lo primero que notó fue que el taxi estaba limpio y brillante. El chófer bien vestido con una camisa blanca, corbata negra y pantalones negros muy bien planchados, el taxista salió del auto dio la vuelta y le abrió la puerta trasera del taxi.

Le alcanzó un cartón plastificado y le dijo: soy Willy, su chófer. Mientras pongo su maleta en el portaequipaje me gustaría que lea mi Misión…
Después de sentarse, Rodrigo leyó la tarjeta: Misión de Willy: “Hacer llegar a mis clientes a su destino final de la manera más rápida, segura y económica posible brindándole un ambiente amigable”.
Rodrigo quedó impactado. Especialmente cuando se dio cuenta que el interior del taxi estaba igual que el exterior, limpio sin una mancha. 

Mientras se acomodaba detrás del volante Willy le dijo, “Le gustaría un café? Tengo unos termos con café regular y descafeinado”. Rodrigo bromeando le dijo: “No, preferiría un refresco” Willy sonrío y dijo: “No hay problema tengo un hielera con refresco de Cola regular y dietética, agua y jugo de naranja”. Casi tartamudeando Rodrigo le dijo: “Tomaré la Cola dietética”.
Pasándole su bebida, Willy le dijo, “Si desea usted algo para leer, tengo Etiqueta Negra, Caretas, El Comercio  y Selecciones”.

Al comenzar el viaje, Willy le pasó a Rodrigo otro cartón plastificado, “Éstas son las estaciones de radio que tengo y la lista de canciones que tocan, si desea escuchar la radio” 
Y como si esto no fuera demasiado, Willy le dijo que tenía el aire acondicionado encendido y preguntó si la temperatura estaba bien para él. Luego le avisó cuál sería la mejor ruta a su destino a esta hora del día.
También le hizo conocer que estaría contento de conversar con él o, si prefería, lo dejaría solo en sus meditaciones.  

“Dime Willy, le pregunto asombrado Rodrigo, siempre has atendido a tus clientes así?” 
Willy sonrió a través del espejo retrovisor. “No, no siempre. De hecho, solamente los dos últimos años. Mis primero cinco años manejando los gasté la mayor parte del tiempo quejándome igual que el resto de los taxistas. Un día escuché en la radio acerca del Dr. Dyer un “gurú” del desarrollo personal.  El acababa de escribir un libro llamado “Tú lo obtendrás cuando creas en ello”. Dyer decía que si tú te levantas en la mañana esperando tener un mal día, seguro que lo tendrás, muy rara vez no se te cumplirá. El decía: Deja de quejarte. Sé diferente de tu competencia. No seas un pato, sé un águila. Los patos sólo hacen ruido y se quejan, las águilas se elevan por encima del grupo”.

“Esto me llegó aquí, en medio de los ojos”, dijo Willy. “Dyer estaba realmente hablando de mí. Yo estaba todo el tiempo haciendo ruido y quejándome, entonces decidí cambiar mi actitud y ser un águila. Miré alrededor a los otros taxis y sus chóferes, los taxis estaban sucios, los chóferes no eran amigables y los clientes no estaban contentos. Entonces decidí hacer algunos cambios. Uno a la vez. Cuando mis clientes respondieron bien, hice más cambios”. 

“Se nota que los cambios te han pagado”, le dijo Rodrigo. 
“Sí, seguro que sí”, le dijo Willy. “Mi primer año de águila dupliqué mis ingresos con respecto al año anterior. Este año posiblemente lo cuadruplique. Usted tuvo suerte de tomar mi taxi hoy. Usualmente ya no estoy en la parada de taxis. Mis clientes hacen reserva a través de mi celular o dejan mensajes en mi contestador. Si yo no puedo servirlos, consigo un amigo taxista águila confiable para que haga el servicio”.

 Willy era fenomenal. Estaba haciendo el servicio de una limusina en un taxi normal.
Posiblemente haya contado esta historia a más de cincuenta taxistas, y solamente dos tomaron la idea y la desarrollaron. Cuando voy a sus ciudades, los llamo a ellos. El resto de los taxistas hacen bulla como los patos y me cuentan todas las razones por las que no pueden hacer nada de lo que les sugería”.

Mi reflexión…

El día que regalemos sonrisas y no antipatía, el día que pongamos el alma en aquello que hacemos, el día que intentemos esforzarnos y no elegir el camino del mínimo esfuerzo… Ese día, llegará nuestra recompensa, de la misma manera que le llegó a Willy. Seamos águilas y no patos. Tomemos el ejemplo de Willy.

¡¡¡SONRÍAN!!!

martes, 23 de abril de 2013

Per aspera ad astra...



Esta mañana he leído una entrevista que le han hecho a Dani Alves para El País y destacaría dos frases:

-         .-  “A mí me gustan las cosas difíciles, enfrentarme a los mejores”.
-         .-  “Me gusta lo difícil. No me molesta, al contrario, encantado. No tengo una preocupación extra”.

No recojo estas frases para hablar de deporte, sino de nuestro día a día. Vivimos en un mundo muy conformista, perezoso, vago, que teme lo nuevo… Y la crisis nos ha hecho reaccionar un poco: lo único ‘bueno’ que trae consigo es eso, que ha podido motivar a acabar con lo nombrado anteriormente porque en época de ‘vacas flacas’ no queda otra que reinventarse, calmarse, continuar y ver un poco más el lado bueno de las cosas. Con esto no quiero decir que la crisis sea buena, estaría completamente loca si lo hiciera, pero sí que ha aportado algo que nos faltaba: motivación por reinventarnos.

Debemos concienciarnos de que si queremos algo, podemos conseguirlo, pero toda recompensa requiere su sacrificio.

Los retos difíciles nos hacen superarnos, crecer y conseguir las metas. Si algo es demasiado fácil y no requiere esfuerzo alguno, no nos llamará la atención… Por ello hablamos de los “imposibles”, porque nos cuesta demasiado luchar, pero eso no quiere decir que no podamos alcanzarlo.

Cuando entendamos lo anterior, la frase: “los imposibles también existen”, dejará de tener sentido.

Per aspera ad astra… (“A través del esfuerzo, el triunfo”). 


domingo, 21 de abril de 2013

Una vez más... ERIC ABIDAL:

Andrés Iniesta y Eric Abidal.

“Y atrévete, no mires atrás, que lo mejor está por llegar” (ESDM).

El partido que enfrentó ayer al Barça y al Levante era puro trámite, la cabeza de los jugadores catalanes estaba en Múnich.  El encuentro durmió hasta a los más fieles del equipo culé. No se esperaba un partidazo, pero sí algo más de ritmo. Finalmente, se impuso la lógica aplastante y en el minuto 84 Cesc Fàbregas marcó el primer y único gol del partido gracias a un gran pase de Alexis Sánchez. De nuevo, esta “sociedad” Cesc-Alexis funcionó.

Sin embargo, sin duda alguna, lo mejor del partido fue ver de nuevo en el once inicial a Eric Abidal. Nadie esperaba que fuera a volver con ese nivel, pero Abi ha regresado por ‘la puerta grande’. Nos deleitó, de nuevo, con esos cortes que están solo a su alcance. Estaba seguro de sí mismo y se notó en la defensa.
Es un ejemplo a seguir, de lucha, de superación, de persona y de futbolista. Por todo ello, no me gusta que el Barça aun no le haya ofrecido la renovación. El Barça ha demostrado ya muchas veces que su lema (“Més que un club”) le hace justicia, pero debe volver a hacerlo y esta es la ocasión de demostrarlo verdaderamente.

Gracias Abi, por enseñarnos que la vida es una continua lucha, con momentos buenos y menos buenos, pero sobre todo, que nada, absolutamente nada, es imposible.

Personalmente, este texto me recuerda a Abidal y creo que es idóneo para finalizar este post. Espero que les guste.

“ (…) Sé que estoy en las personas que me rodean, y ellas están en mí. Juntos escribimos el libro de la vida, con nuestros encuentros siempre determinados por el destino, nuestras manos unidas en la fe de que podemos cambiar este mundo. Cada uno colabora con una palabra, una frase, una imagen, pero al final todo tiene sentido: La felicidad de uno se transforma en la alegría de todos…”. (“Aleph”, Paulo Coelho).

jueves, 18 de abril de 2013

Un día más...

Foto: www.fifa.com 


“Cuando el tiempo no supone un gran rival, cuando todo lo imposible empieza a ser real… Dame un día más, sólo un día más. Mejor quédate conmigo y no me sueltes más…” (El Sueño de Morfeo).

Ojalá Valdés se quedara. Ojalá no tuviéramos que decir “hasta luego”, que no adiós. Ojalá se le hubiera valorado a su debido tiempo. Ojalá fuera el tiempo el culpable…

No es el tiempo que lleva Valdés en el Barça lo que le ha hecho tomar esta decisión y tampoco es el dinero… Es tan simple como falta de reconocimiento, apoyo y cariño por parte de la afición hacia él. No es egoísmo, es lógica.

¿Cuántos jugadores han pasado por el Barça (sin ser de la Masia) y han recibido más apoyo que en él sin merecerlo? Muchos. ¿Cuántos partidos nos ha dado Valdés, especialmente en Champions? De nuevo, muchos. ¿Ha cometido errores? Por supuesto, como todos. ¿Cuándo se le ha reconocido el gran trabajo a Valdés? Ahora que ha anunciado que se irá. ¿Cómo reaccionó la gente cuando anunció que se marchaba? Los verdaderos culés afirmaron que se le echará de menos, los que apenas conocían la historia del Barça hasta hace cuatro años, le criticaron. ¿Cómo reaccionaron los culés tras anunciar Messi que él tampoco acabará su carrera en el Barça? Apenas se inmutaron.

Muchos sabemos del potencial de Víctor desde hace mucho, otro se dieron cuenta hace unos días, otros lo vieron tras salvar a la Selección frente a Francia y otros siguen verlo.

Los números están ahí, las imágenes también y su ausencia se notará, eso todos lo sabemos. No hay portero mejor que Valdés para el Barça. No busquen sustituto de Valdés, busquen un buen portero, pero “sustituto” con perfil similar a Valdés no, porque no existe.

Recuerden: “no se sabe lo que se tiene, hasta que se pierde”.

*Gracias al magnífico Rubén Uria por estas palabras hacia Valdés. Lectura muy recomendable, por no decir obligada:

*Gracias a ti, Valdés, por todo lo que has dado, das y darás. Eres grande.

martes, 2 de abril de 2013

El poder de la palabra...



¿Cuándo aprenderemos a pensar antes de hablar? ¿Cuándo aprenderemos a guiarnos por la razón y no por los impulsos? ¿Cuándo nos daremos cuenta de que las palabras se pueden convertir es espadas afiladas? 

Deberíamos aprender a hablar con más pausa, pensando más lo que decimos y sus consecuencias… NUNCA dejar de dar nuestra opinión, pero respetando SIEMPRE.

Me gustaría ser yo la primera en cumplir todo lo anterior. Y lo intentaré. Será un propósito de primavera en vez de uno “para el próximo año”, que esos nunca los cumplimos.

Antes de llorar por las malas palabras que te han dedicado o de hablar tú mismo, recuerda lo que dice el doctor Miguel Ruiz en su libro “Los cuatro acuerdos”:

“Las palabras son la herramienta más poderosa que tienes como ser humano, el instrumento de la magia. Pero son como una espada de doble filo: pueden crear el sueño más bello o destruir todo lo que te rodea. Según cómo las utilices, las palabras te liberarán o te esclavizarán aun más de lo que imaginas”.

“Con una sola palabra puedes cambiar una vida o destruir a millones de personas. Sé impecable con tus palabras y trasciende tu nivel de existencia”.

Yo voy a empezar mañana mismo. Y tú… ¿te animas a herir menos y cuidar tus palabras?