miércoles, 31 de julio de 2013

¡Hasta siempre, Antoni!

Ayer por la tarde dejó este mundo un grande del fútbol, un hombre entrañable con una pasión por el fútbol envidiable y una gran lista repleta de experiencias vividas. A los 89 años, “el Gato de Maracaná” nos dejó. Pero en el recuerdo deja grandes hazañas cosechadas, muchos amigos y muchos admiradores… Y eso siempre permanecerá en la historia de su tan amado fútbol y en la suya propia.

Él es uno de los jugadores, en su caso el portero, de otro Barça glorioso: el de las cinco copas. Tuvo la suerte, y viceversa también, de compartir vestuario con Kubala, el gran líder de ese Barça.

Su calidad le permitió convertirse en el portero titular de la Selección absoluta, allá por 1950, en el Mundial celebrado en Brasil. Sus hazañas provocaron que fuera apodado como el “Gato de Maracaná”. Y hasta el fin de sus días mantuvo ese apodo…

Pese a conseguir: Liga, Copa, Copa Latina, Eva Duarte y Martini-Rossi, en su palmarés faltaba el título más ansiado por todo jugador de fútbol: la Champions. En muchas ocasiones, el fútbol no es justo, a veces a nivel colectivo y otras, individualmente. Ese Barça exitoso se enfrentó al Benfica en la final de la Champions en 1961, pero no pudo conseguirla. Y, además, Ramallets hizo un autogol. Fue una noche para el olvido.

Es habitual que de los porteros se recuerden más sus errores que sus paradas, al menos a corto plazo. Y ese daño psicológico termina haciendo mella en el jugador. Al año siguiente de esa fatídica noche decidió dejar el fútbol a nivel profesional, pero nunca se desligó de él… Las pasiones son difíciles de olvidar.

No le vi jugar, de hecho, mis padres tampoco. Pero aquellos que amamos el fútbol sabemos todo lo que este gran portero hizo por él. Dejó un gran legado, tanto en el Barça como en la Selección… Y esto no solo son títulos.

Hasta el año pasado, que Valdés consiguió igualar su número de trofeos Zamora, era el único que había conseguido ganar cinco veces el trofeo al portero menos goleado en Liga.

Gracias Antoni por todo lo que diste por y para el fútbol. Gracias por esa sonrisa tan entrañable y que tanta paz transmitía. Gracias por tu apoyo a Valdés. Gracias por ser uno de los mejores porteros de la historia del Barça. Gracias por todo lo que nos has enseñado. Ahora, desde donde estés, estoy segura de que seguirás disfrutando de tu gran pasión… 
Espero también que mantengan la esencia de lo que un día tú conociste aunque con los acontecimientos que se están dando en este deporte cada vez es más difícil conseguirlo.

Recuerden… Hay personas que son eternas y Antoni Ramallets es una de ellas, sin duda.



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